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Hoy una enfermedad puede recorrer el mismo camino que un pasajero y cruzar continentes en menos de 24 horas. En un mundo donde millones de personas viajan cada día, la prevención sanitaria ya no depende únicamente de hospitales o laboratorios: también comienza antes de subir al avión.

Cada 6 de julio se conmemora el Día Mundial de las Zoonosis, una fecha que pone en foco las enfermedades que pueden transmitirse entre animales y personas, y sobre la importancia de la vigilancia sanitaria en un contexto de creciente movilidad internacional. L

a efeméride recuerda la primera aplicación exitosa de la vacuna contra la rabia en un ser humano. El 6 de julio de 1885, el científico francés Louis Pasteur administró su vacuna a Joseph Meister, un niño de nueve años que había sido atacado por un perro con rabia. El tratamiento evitó que desarrollara la enfermedad y marcó un antes y un después en la prevención de las zoonosis, abriendo el camino para el desarrollo de vacunas y estrategias de control que hoy siguen siendo fundamentales para la salud pública.

Un desafío que trasciende fronteras

 Las zoonosis son enfermedades infecciosas causadas por organismos vivos (virus, bacterias, parásitos u hongos) que se transmiten de forma natural entre animales y seres humanos. Algunas de las más conocidas son la rabia, el hantavirus, la leptospirosis, la gripe aviar y determinadas variantes de coronavirus. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 60 % de las enfermedades infecciosas que afectan a las personas tienen origen animal, y cerca del 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes también provienen de animales; y provocan más de 700 000 defunciones al año.

Estos datos reflejan la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica y promover acciones de prevención coordinadas entre los sectores de salud humana, salud animal y cuidado del ambiente. 

No solo los animales silvestres

Cuando se habla de zoonosis, muchas personas piensan en animales exóticos. Sin embargo, algunas de estas enfermedades pueden estar asociadas a especies con las que convivimos habitualmente o que podemos encontrar durante un viaje.

Los roedores silvestres pueden transmitir hantavirus; los loros y otras aves, psitacosis; los gatos, toxoplasmosis o la enfermedad por arañazo de gato; y los perros, en aquellos países donde la rabia aún circula, continúan siendo una de las principales fuentes de contagio de esa enfermedad. También existen animales que actúan como reservorios de distintos virus, como los murciélagos, mientras que insectos como los mosquitos funcionan como vectores de enfermedades como el dengue, el zika o el chikungunya.

Otros vectores no tan conocidos que pueden transmitir enfermedades son:

Vector Enfermedad causada Tipo de patógeno
Mosquito (Aedes) Chikungunya Virus
Dengue Virus
Filariasis linfática Parásito
Fiebre del Valle del Rift Virus
Fiebre amarilla Virus
Zika Virus
Mosquito (Anopheles) Filariasis linfática
Malaria Parásito
Virus O'nyong'nyong Virus
Mosquito (Culex) Encefalitis japonesa Virus
Filariasis linfática Parásito
Fiebre del Nilo Occidental Virus
Caracoles acuáticos Esquistosomiasis (bilharziasis) Parásito
Moscas Culicoides Fiebre Oropouche Virus
Moscas negras Oncocercosis (ceguera de los ríos) Parásito
Pulgas Peste (de ratas a humanos) Bacteria
Tungiasis Ectoparásito
Piojos Tifus Bacteria
Fiebre recurrente transmitida por piojos Bacteria
Moscas de la arena Leishmaniasis Parásito
Fiebre de la mosca de la arena (fiebre flebotómica) Virus
Garrapatas Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo Virus
Enfermedad de Lyme Bacteria
Fiebre recurrente (borreliosis) Bacteria
Enfermedades rickettsiales (fiebre manchada, fiebre Q) Bacteria
Encefalitis transmitida por garrapatas Virus
Tularemia Bacteria
Chinches triatomas Enfermedad de Chagas (tripanosomiasis americana) Parásito
Moscas tse-tse Enfermedad del sueño (tripanosomiasis africana) Parásito

 

La mayoría de estos riesgos pueden prevenirse con medidas sencillas, como evitar el contacto con animales silvestres, no alimentar la fauna durante excursiones, respetar las normas de los parques naturales, protegerse de las picaduras de insectos y consultar las recomendaciones sanitarias antes de viajar. Estas precauciones, junto con una adecuada planificación del viaje, permiten reducir significativamente la exposición a enfermedades y disfrutar del destino con mayor tranquilidad.

Viajes, turismo y prevención

El crecimiento del turismo internacional y el contacto cada vez más frecuente con distintos ecosistemas hacen que la información sanitaria previa al viaje sea una herramienta clave para reducir riesgos. Quienes realizan actividades en selvas, montañas, reservas naturales, alojamientos rurales o excursiones en áreas protegidas pueden estar más expuestos al contacto con insectos, roedores u otros animales que actúan como reservorios de enfermedades. Esto no significa que viajar implique un riesgo elevado, sino que conocer las recomendaciones del destino permite disfrutar la experiencia con mayor tranquilidad.

Además, la movilidad internacional favorece que algunas enfermedades puedan detectarse y monitorearse rápidamente gracias a los sistemas de vigilancia sanitaria implementados en distintos países.

Un ejemplo reciente fue la investigación epidemiológica iniciada tras la confirmación de un caso de hantavirus en un pasajero de un crucero que había recorrido la Patagonia. Las autoridades sanitarias realizaron el seguimiento de los contactos y coordinaron acciones entre distintos países para evaluar posibles riesgos y aplicar los protocolos correspondientes.

Un enfoque integral para proteger la salud

La prevención de las zoonosis requiere una mirada amplia que contemple la relación entre las personas, los animales y el ambiente. Este concepto, conocido como "Una Sola Salud" (One Health), impulsa el trabajo conjunto entre profesionales de distintas disciplinas para anticipar riesgos y responder de manera más eficaz frente a posibles brotes.

A esto se suma el impacto del cambio climático, la urbanización y las modificaciones en los ecosistemas, factores que favorecen la expansión de algunos vectores de enfermedades. Un ejemplo es el mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, cuya presencia se ha extendido en los últimos años hacia regiones donde antes era poco frecuente.

La prevención también comienza antes de viajar

Más allá del destino elegido, planificar un viaje implica mucho más que reservar pasajes y alojamiento. Informarse sobre la situación sanitaria del lugar de destino, verificar si existen vacunas o medidas preventivas recomendadas, contratar una asistencia al viajero y seguir las indicaciones de las autoridades de salud son acciones que contribuyen a viajar de manera más segura.

Contar con asistencia al viajero permite acceder rápidamente a orientación médica y atención en caso de una eventual enfermedad o emergencia durante el viaje, facilitando la respuesta ante situaciones imprevistas y brindando respaldo en destinos donde el sistema de salud, el idioma o los costos de atención pueden representar un desafío adicional.

En un mundo cada vez más conectado, la prevención también viaja. Estar informado no solo ayuda a proteger la salud individual, sino que también contribuye a reducir la circulación de enfermedades y fortalece el cuidado colectivo. Porque disfrutar de un viaje comienza mucho antes del embarque: empieza con decisiones responsables que permiten explorar el mundo con mayor tranquilidad.

FUENTE: www.who.int

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