18-de-octubre-dia-mundial-de-la-menopausia

Durante años, hablar de menopausia fue casi un susurro. Un tema que se escondía entre silencios, como si fuera algo que había que “pasar” y no entender. Pero hoy, ese relato está cambiando. Cada vez más mujeres —y también la ciencia— están reescribiendo lo que significa transitar esta etapa, que no marca un final, sino un nuevo comienzo lleno de posibilidades.

Porque la menopausia no es solo cuestión de hormonas: es una experiencia integral que atraviesa cuerpo, mente y emociones. Los sofocos, el insomnio, la fatiga o los cambios de humor son sólo una parte de la historia. También está la llamada “niebla mental” o brain fog, esa sensación de despiste y dificultad para concentrarse que muchas mujeres experimentan y pocas veces se nombra.

Y si a esto le sumamos que a menudo se asocia la juventud con el valor y la belleza, puede hacer que las mujeres menopáusicas experimenten una disminución de la autoestima y sientan la presión de adaptarse a ciertos ideales estéticos. Como si tuvieran que seguir encajando en moldes que ya no las representan.
Pero cada vez más voces coinciden en lo mismo: la menopausia no te quita nada; te da una nueva forma de estar en tu cuerpo.

Y la buena noticia es que estamos viviendo una nueva era de la salud femenina. Hoy se habla de “menopausia positiva”, un enfoque que la entiende desde una mirada integral: física, mental y emocional. La medicina ya no se centra solo en los síntomas, sino en el bienestar total. Hay terapias personalizadas, tratamientos no hormonales, nutrición adaptada y hasta apps que ayudan a registrar los síntomas y recibir recomendaciones en tiempo real. Sí, la tecnología también llegó a esta etapa de la vida.

La alimentación también cumple un papel fundamental

Según estudios recientes, adoptar una dieta mayormente vegetal puede ofrecer beneficios significativos durante la menopausia. Este tipo de alimentación, rica en fibra, antioxidantes y fitoestrógenos (como los que se encuentran en la soja, las semillas de lino y los cereales integrales), puede ayudar a:

  • Regular los niveles hormonales de forma natural.
  • Reducir la inflamación y mejorar la salud cardiovascular.
  • Disminuir los síntomas como los sofocos y los cambios de humor.
  • Favorecer el control del peso, gracias a su bajo contenido en grasas saturadas.

Asimismo, es necesario reducir o eliminar el consumo de los alimentos ultraprocesados, las bebidas azucaradas, la sal o las comidas altas en sodio, ya que pueden empeorar las molestias asociadas a la menopausia, contribuir al aumento de peso, la inflamación, la hipertensión arterial y el deterioro de la salud ósea.
La hidratación dependerá de las características individuales de cada mujer, como su nivel de actividad física, el clima en el que vive y la intensidad de los sofocos; estos pueden generar una sudoración importante que incrementa la necesidad de líquidos.

Actualmente, los tratamientos hormonales para la menopausia —conocidos como terapia hormonal sustitutiva (THS)— se adaptan al perfil de cada mujer y pueden administrarse de distintas formas.

  1. Terapia hormonal integral, también llamada terapia sistémica: El estrógeno sistémico viene en forma de píldora, parche cutáneo, anillo, gel, crema o spray. Por lo general, contiene más estrógeno que otras terapias hormonales.
  2. Estrógeno vaginal en dosis bajas: Viene en forma de crema, tableta o anillo. Generalmente, tiene menos estrógeno que la terapia sistémica, lo que reduce la cantidad de estrógeno absorbido por el cuerpo.

Es importante resaltar que decidir si la THS es adecuada, especialmente si se tiene alguna contraindicación potencial, es un proceso colaborativo. No es una decisión que deba tomarse sola o sin la orientación de un profesional médico con experiencia.

Durante la menopausia, los niveles de testosterona también disminuyen, lo que puede provocar una serie de síntomas difíciles de reconocer, ya que muchas veces se atribuyen únicamente al estrógeno.
Estudios recientes han demostrado que dosis bajas de testosterona pueden aumentar la libido y mejorar la experiencia sexual en alrededor del 50% de las mujeres que la prueban. Sin embargo, no es una solución inmediata, ya que la función sexual femenina está influenciada por muchos otros factores, como el estado emocional y la relación de pareja. Además, algunas mujeres afirman que la testosterona ha mejorado su energía, claridad mental y bienestar general, aunque la evidencia científica al respecto sigue siendo limitada.

Si bien la testosterona puede aportar beneficios en algunas mujeres, también puede causar ciertos riesgos. Los efectos secundarios pueden incluir acné, crecimiento excesivo de vello, irritabilidad, cambios en la voz y alteraciones en el ciclo menstrual. Además, a niveles elevados pueden incrementar el riesgo de cáncer de endometrio debido a la conversión de testosterona en estrógeno en el cuerpo.

Para minimizar riesgos, los expertos recomiendan un estricto seguimiento médico y el control de los niveles hormonales en sangre.

Pero la investigación continúa avanzando…

Un estudio presentado en el congreso ENDO 2025 trajo buenas noticias para muchas mujeres que atraviesan la menopausia: combinar la terapia hormonal con tirzepatida —un medicamento para tratar la obesidad— potencia significativamente la pérdida de peso.

Durante 18 meses, se evaluó a 120 mujeres postmenopáusicas. ¿El resultado?

  • Quienes usaron ambos tratamientos redujeron su peso corporal en un 17%
  • Frente al 14% de quienes solo tomaron tirzepatida
  • Y el 45% logró perder al menos el 20% de su peso total

La combinación de terapias hormonales y medicamentos específicos podría convertirse en una estrategia más efectiva y personalizada para enfrentar los cambios metabólicos típicos de esta etapa: grasa abdominal, pérdida de masa muscular y fluctuaciones en el metabolismo.

La ciencia sigue avanzando, y con ella, nuevas formas de acompañar a las mujeres en esta etapa con más opciones, más información y mejores resultados.

Pero no es la única innovación. Hoy también se desarrollan alternativas no hormonales (como moduladores de receptores de estrógeno o tratamientos neuroquímicos para sofocos), ideales para quienes tienen contraindicaciones médicas.

Y otro campo prometedor es el estudio del estroboloma —la microbiota intestinal que regula el metabolismo de los estrógenos—. Investigaciones recientes apuntan a que restaurar su equilibrio con probióticos específicos puede mejorar síntomas como la irritabilidad, la sequedad vaginal o la salud ósea.

Lejos de ser una etapa de pérdida, la menopausia puede convertirse en un punto de inflexión. Un momento para reconectar con el cuerpo, escuchar lo que necesita y cuidarse con consciencia. La clave está en el equilibrio entre lo natural y lo científico, lo físico y lo emocional. Y, sobre todo, en dejar atrás los tabúes para empezar a hablar de esta etapa con la naturalidad y el respeto que merece.

FUENTE: www.mayoclinic.org

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