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¿Sabías que la migraña no es solo un dolor de cabeza intenso? Es un trastorno neurológico que afecta a más de 1.000 millones de personas en todo el mundo y puede llegar a incapacitar por horas o días.

Este problema, que golpea especialmente a mujeres —quienes representan el 75% de los casos—, sigue siendo poco reconocido y muchas veces minimizado. Por eso, es fundamental conocer más sobre esta condición y cómo manejarla.

¿Qué es realmente una migraña?

A diferencia de un dolor de cabeza común, la migraña tiene características específicas que ayudan a diferenciarla: suele ser un dolor pulsátil, localizado en un lado de la cabeza, de intensidad moderada a severa, y que empeora con la actividad física.

Es un trastorno neurológico que suele venir acompañado de síntomas como náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz (fotofobia) y al sonido (fonofobia), y en algunos casos, alteraciones visuales conocidas como “aura”. Puede durar horas o incluso días y afectar seriamente la rutina diaria.

Aunque varía de persona a persona, hay varios factores que comúnmente disparan un episodio:

  • Estrés o ansiedad
  • Cambios hormonales
  • Alteraciones del sueño
  • Ciertos alimentos (como quesos curados, chocolate o fiambres)
  • Luces brillantes o sonidos intensos
  • Cambios bruscos de clima

Identificar estos desencadenantes es útil para prevenir crisis y mejorar la calidad de vida. En cuanto a la edad de inicio, la migraña suele manifestarse por primera vez en la adolescencia o en la adultez temprana (entre los 15 y 30 años), aunque también puede presentarse en la niñez y continuar en distintas etapas de la vida.

En los niños, a veces se manifiesta de forma diferente, con dolor abdominal recurrente, vómitos o mareos, lo que puede dificultar el diagnóstico. La prevalencia tiende a aumentar en la pubertad, sobre todo en las mujeres, en quienes las fluctuaciones hormonales juegan un papel clave. En la mayoría de los casos, la primera crisis ocurre antes de los 40 años, aunque también existen personas que experimentan sus primeros episodios en etapas posteriores de la vida. Reconocer estos patrones es importante para buscar un diagnóstico temprano y evitar que la migraña se vuelva crónica o limitante en la rutina diaria.

Además de los tratamientos farmacológicos clásicos, en los últimos años se ha avanzado en terapias complementarias que ofrecen buenos resultados para muchas personas con migrañas.

  • La acupuntura, por ejemplo, ha demostrado ser efectiva para reducir la frecuencia e intensidad de los episodios en algunos pacientes, al estimular puntos específicos del cuerpo y mejorar el flujo de energía.
  • La meditación y el mindfulness también se incorporan cada vez más como estrategias preventivas, ya que ayudan a reducir el estrés, uno de los principales desencadenantes de la migraña.
  • Otra herramienta innovadora es el biofeedback, una técnica que permite al paciente aprender a controlar funciones fisiológicas (como la tensión muscular o la temperatura corporal) que pueden influir en el inicio de las crisis.

Por otro lado, los anticuerpos monoclonales representan uno de los desarrollos más prometedores en la prevención de migrañas crónicas. Estos medicamentos, diseñados específicamente para bloquear la acción del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP), una molécula clave en la generación del dolor migrañoso, han mostrado una eficacia significativa en pacientes que no responden bien a otros tratamientos. Hoy, se administran generalmente por vía subcutánea una vez al mes o cada tres meses, según el fármaco, y marcan un antes y un después en el abordaje terapéutico para quienes sufren migrañas frecuentes o incapacitantes.

La consulta con un neurólogo especializado es esencial para definir un plan personalizado y evitar la automedicación, que muchas veces empeora el cuadro.

Quienes viven con migraña saben que un simple cambio en la rutina puede ser suficiente para disparar una crisis. Por eso, al planificar una escapada o unas vacaciones, es útil armar un botiquín pensado especialmente para prevenir y afrontar episodios migrañosos lejos de casa. ¿Qué llevar sí o sí?

  1. Tu medicación habitual, tanto la preventiva (si la tomás regularmente) como la de rescate, para actuar al primer signo de alerta.
  2. Anteojos de sol con buen filtro UV. La luz intensa —típica de aeropuertos, rutas o destinos soleados— puede ser un disparador importante.
  3. Tapones para los oídos o auriculares con cancelación de ruido, que ayudan a reducir el impacto de los estímulos sonoros que pueden alterar tu bienestar.
  4. Un antifaz, bufanda o pañuelo, que puede servir para cubrirte los ojos o aislarte del entorno en caso de un ataque, especialmente si estás lejos de un lugar tranquilo o sin acceso inmediato a una habitación oscura.

Viajar con migraña no significa dejar de disfrutar, pero sí implica estar preparado. Con algunos cuidados simples, podés prevenir gran parte de los desencadenantes más comunes y moverte con mayor tranquilidad. Este 12 de septiembre, nos sumamos para visibilizar la importancia de un diagnóstico adecuado, del acceso al tratamiento y de la empatía hacia quienes la padecen.

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